El marrón que supone eliminar el patrón oro

¿Qué es el patrón oro?. Es una reliquia histórica que ha utilizado el hombre durante miles de años como base fundamental del dinero. En sociedades donde nadie se fía de nadie el dinero tenía que tener una propiedad muy importante y es que tuviera lo que se conoce como un valor intrínseco. Es decir, si yo acepto unas monedas a cambio de mi producto el valor de las monedas que recibiré a cambio debe ser igual a lo entregado. Es por este motivo, que las monedas antiguas eran de metales preciosos. Para no andar con grandes cantidades de monedas en los bolsillos apareció bien pronto el billete que no es más que un vale que puede ser intercambiado por el oro correspondiente. En el papelito ponía algo así como que el gobierno o el banco central pagará tantas monedas de oro al portador que lo desee intercambiar. Esta situación en la que lo que circulan son papelitos intercambiables por su equivalente en oro duró hasta la Primera Guerra Mundial. Durante la guerra los gobiernos tuvieron la gran necesidad de conseguir más y más oro para poder financiar los enormes gastos de la contienda. Ante la imposibilidad de conseguirlo dictaron por ley que abandonaban la equivalencia de los billetes que estaban en circulación por el oro correspondiente. Hoy día el patrón oro ya no existe. Las actuales monedas que hay en circulación tienen un valor única y exclusivamente porque se sabe que el resto de la gente va a aceptarlos como pago. No porque el papel o la moneda tenga un valor en función del precio del papel o metales preciosos que contienen. Este dinero en circulación se dice que es fiduciario porque se basa en la fe o confianza que la sociedad tiene en él. Es una simple promesa de pago por parte de la entidad emisora que lo emite. Por lo tanto, es una deuda. Sin esta declaración de que se atenderá al pago, la moneda no tendría ningún valor.
Una de las grandes ventajas es que si se usa el patrón oro los precios se estabilizan, dentro de una estrecha franja, los valores de las diferentes monedas que aceptan el mismo. Si un país sufre déficit en la balanza de pagos produce un flujo de salida de oro fuera de su territorio. Si no se toman medidas compensatorias por parte del banco central del país afectado este flujo de salida causa una contracción en la oferta monetaria. Este hecho, a su vez, causa la disminución de los precios en el mercado interno con respecto a los de otros países. Automáticamente se alientan las exportaciones y se reducen las importaciones. Se posibilita así un flujo de oro que entrará al país. Se genera de este modo, mediante el patrón oro, una compensación automática que lleva al equilibrio al cual ayudan, además, los flujos de capital que actúan del mismo modo.
Sus contrarios aducen que el suministro de oro, que está relacionado con la actividad minera, es insuficiente al no estar relacionado con el suministro global de bienes que están relacionadas con la actividad económica en general y no sólo con la minería. También afirman que las reservas de oro están mal repartidas en proporción al peso real de la actividad económica de cada país en el mundo. Lo cierto es que el argumento de que las reservas auríferas en el mundo son desiguales no es sostenible . La verdadera responsabilidad hay que buscarla más bien en los repetidos fracasos de los diferentes gobiernos para poder restaurar un patrón oro tan estable como el que existía antes de la Primera Guerra Mundial. Los economistas explican que el uso de un patrón oro da lugar a etapas largas de fuerte crecimiento económico separadas por depresiones severas e intensas que dan lugar al empobrecimiento generalizado durante periodos cortos de tiempo. Pero estos ciclos también ocurrieron repetidas veces a lo largo del siglo XX sin que existiera ya el patrón oro. Parece que es un argumento que no se sostiene mucho por ningún lado. Pero un hecho cierto es que el abandono total del patrón oro ha supuesto un crecimiento enormemente disparatado de la oferta monetaria mundial. Ha sido muy superior al crecimiento total de los bienes y servicios que la sociedad es capaz de producir. Son dos ritmos de crecimiento muy diferentes. Esto es así porque la actual moneda está sustentada gracias a la inflación permanente en la que vivimos las sociedades occidentales. Es por este motivo que el patrón oro aún hoy tiene sus defensores.
Cualquier puesta en circulación de nueva moneda conocido popularmente como imprimir billetes (más inflación) y la manipulación de los tipos de interés, por parte de gobiernos y bancos centrales, producen periodos de auge en la actividad económica. Éstos acaban conduciendo a una asignación errónea de los recursos. Una vez cesa la emisión del nuevo dinero con la subida de los tipos de interés se produce el estallido económico. La explosión de las burbujas, creadas artificialmente con dinero a crédito, que no procede del ahorro real sino de préstamos, sin respaldo de ahorro previo, acaba siendo inevitable.
En las crisis las inversiones erróneas no tendrán salida y se produce, forzosamente, una nueva reasignación de los recursos que se adaptan mejor a las necesidades más urgentes de los consumidores. Las inyecciones de liquidez con dinero nuevo creado de la nada usado para solucionar las quiebras de las empresas y la falta de recursos de las administraciones públicas no consiguen más que alargar los periodos de depresión y, en el peor de los casos, colapsar el sistema monetario.
Resumiendo: Al tener un billete de curso legal en el bolsillo, o dinero fiat, estamos en las manos de los poderosos que endeudan la moneda a su antojo y conveniencia. Si que es cierto que un billete de 50 euros siempre será de 50 euros. La cuestión está en qué valor real tienen esos euros, es decir, qué podemos comprar con ellos cada día.
¿Ante tal situación qué cabe hacer?: mi consejo es siempre el mismo diversificar el riesgo.
 

La moneda: conceptos generales

Una moneda es una pieza de un material resistente con un peso y una composición parecida. Se suele fabricar normalmente de metal en forma de disco y con los distintivos elegidos por quien lo emite. Se emplea como medida de cambio ya sea por su valor legal o el que las partes acuerden. Se utiliza como unidad de cuenta.
 
Las primeras monedas que se conocen actualmente son las acuñadas en Lidia (Turquía) hacia los años 600 aC. Una vez creadas, las monedas originaron el sistema monetario. Las características han permanecido sin muchas variaciones durante milenios. Uno de los únicos cambios que han perdurado es la introducción, en las monedas europeas del siglo XVII, de las ranuras en los bordes con el fin de evitar que se limasen. Formaba parte de la picaresca ir rebanando pequeñas raspaduras del metal que podía llegar a ser más valioso que la propia moneda. Y es que, en sus inicios, lo que realmente tenía valor era la moneda en sí que estaba formada por metales preciosos. Los más conocidos son el oro, la plata y el bronce. Posteriormente se han ido introduciendo más metales en la composición de las monedas que son de menor valor tal como el acero, el cobre y el níquel.
 
El papel moneda fue introducido por primera vez en China. Fue en torno al siglo IX durante la dinastía Tang. Era como dinero en efectivo intercambiable por certificados emitidos por los bancos privados. Era respaldado por la potente autoridad del Estado chino. Este dinero conservaba su valor en todo el imperio. Así se evitaba la necesidad de transportar la pesada plata. Poco a poco se aceptó el uso del billete por la comodidad que representaba no tener que transportar grandes cantidades de monedas.
moneda
Así pues, las características básicas de las monedas como medio de pago se pueden resumir en las siguientes:
El valor que representa no puede ser modificado.
Debe garantizar que su posesión implique una propiedad total.
El reconocimiento unánime como medio de pago que no es cuestionado.
Su divisibilidad que permite fraccionar su valor de forma ilimitada.
La dificultad en su falsificación que impide la circulación de un medio de pago que no se encuentra debidamente controlado. Debe proporcionar seguridad al usuario.
De transmisión rápida, sin límites nacionales y sin intermediarios o comisiones.
Un soporte legislativo por parte de las autoridades competentes. Suelen haber leyes muy severas para los que falsifican moneda.

Diferentes personalidades con lo que respecta al dinero

¿Te identificas con alguno de estos diferentes tipos de persona?
El inocente: Todos comenzamos en este nivel. Muchos en toda su vida no cambian y se quedan aquí. Para estas personas el dinero es un verdadero misterio que está más allá de toda comprensión. No conocen las nociones básicas de ahorro y de inversión.
La víctima: Es la que siempre dice no es culpa mía. Según parece unas fuerzas misteriosas que quedan fuera del control son las que sistemáticamente hacen la pascua a nivel económico.
El guerrero: Es el que lucha y conquista el mundo con dinero. Alguna que otra vez con éxito real aunque suele ser las menos. Rara vez está contento o satisfecho con este supuesto éxito.
El mártir: Es el que renuncia a sí mismo para beneficiar a los demás.
El tonto: Son los jugadores y los aventureros que habitualmente se quedan sin el dinero que consiguen.
El artista: Son los de mentalidad espiritual. Suele ser ambivalente con los temas de dinero. Siente tanto una atracción como una repulsión.
El tirano: Son los que utilizan el dinero para dominar y controlar. Suelen llevar una vida de eterno conflicto.
El mago: Es la opción ideal. Es el que sabe cómo conseguir dinero, cómo pedirlo, cómo recibirlo y cómo administrarlo bien. Es una persona que suele ser desde el punto de vista financiero independiente.
Lo mejor es identificarse con nuestra actual etiqueta y procurar cambiar para convertirnos en la forma ideal que es la del mago.
Deborah L. PRICE en “La magia del dinero“.