El sombrero que me atranco cuando no puedo tener dinero en el banco – 2ª parte: las tarjetas de débito

En la primera parte comentaba como solución, para cuando se está mal, usar la moneda Bitcoin por su anonimato como principal característica. En esta segunda parte comentaré una solución mucho más factible para la mayoría de los mortales: usar las tarjetas de débito de prepago.
Este tipo de tarjetas empiezan a ser muy habituales en Internet. Las hay de todo tipo y color. Casi todas van asociadas a Mastercard por lo que su uso puede ser internacional sin ningún tipo de problemas. Al ser tarjetas se pueden usar tanto para las compras (en tiendas normales y online) como para sacar dinero efectivo en los cajeros automáticos. Esta última opción suele ser posible pagando una comisión que habrá que consultar convenientemente. Las compras no suelen cargar gastos adicionales. Todas las tarjetas de este tipo sí tienen una comisión anual de mantenimiento aunque suele ser relativamente baja.
Las tarjetas suelen ser de prepago. Esto quiere decir que primero tendremos que añadir dinero antes de poder gastarlo. La principal ventaja que tienen, para cuando se pueden recibir embargos, es que los saldos que mantengamos en este tipo de tarjetas es muy difícil de que se pueda dar con ellos. Entre otras cosas, porque cada tarjeta está en un país diferente al nuestro. Todo lo que es internacional tiene una complejidad difícil para la Administración pública. Los saldos que tengamos en ellas los vamos a tener bastante seguros.
Entre los principales inconvenientes está su dificultad de tramitación. Todas piden estar verificado, aportar la documentación acreditativa de la identidad y de residencia. Caso de no hacerlo los límites de operatividad suelen ser muy limitados o nulos.
A mi modo de ver las tarjetas de prepago interesantes que hay hoy día son:

Diferentes personalidades con lo que respecta al dinero

¿Te identificas con alguno de estos diferentes tipos de persona?
El inocente: Todos comenzamos en este nivel. Muchos en toda su vida no cambian y se quedan aquí. Para estas personas el dinero es un verdadero misterio que está más allá de toda comprensión. No conocen las nociones básicas de ahorro y de inversión.
La víctima: Es la que siempre dice no es culpa mía. Según parece unas fuerzas misteriosas que quedan fuera del control son las que sistemáticamente hacen la pascua a nivel económico.
El guerrero: Es el que lucha y conquista el mundo con dinero. Alguna que otra vez con éxito real aunque suele ser las menos. Rara vez está contento o satisfecho con este supuesto éxito.
El mártir: Es el que renuncia a sí mismo para beneficiar a los demás.
El tonto: Son los jugadores y los aventureros que habitualmente se quedan sin el dinero que consiguen.
El artista: Son los de mentalidad espiritual. Suele ser ambivalente con los temas de dinero. Siente tanto una atracción como una repulsión.
El tirano: Son los que utilizan el dinero para dominar y controlar. Suelen llevar una vida de eterno conflicto.
El mago: Es la opción ideal. Es el que sabe cómo conseguir dinero, cómo pedirlo, cómo recibirlo y cómo administrarlo bien. Es una persona que suele ser desde el punto de vista financiero independiente.
Lo mejor es identificarse con nuestra actual etiqueta y procurar cambiar para convertirnos en la forma ideal que es la del mago.
Deborah L. PRICE en “La magia del dinero“.