Pero ….y ¿qué es Bitcoin?

En los artículos anteriores se ha ido explicando, una a una, todas las características básicas de la moneda con el objeto de poder entender bien la nueva moneda Bitcoin.
 

¿Qué es?

Una moneda electrónica concebida en el año 2009 por un personaje desconocido que se oculta bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. Su autor diseñó un protocolo y una red P2P que se encarga de sustentarlo. Al tratarse de un proyecto nuevo está en constante evolución por lo que conviene con su uso tener unas ciertas normas de prudencia.
 

Dirección Bitcoin

Para poder usar las monedas es necesario disponer de una secuencia alfanumérica de 33 caracteres de largo en un formato legible para las personas. Su formato es como éste:
19Ei3TRu6xQRyKfvXC9b4ibGy3fUTPwj5Y. Por cierto …. se aceptan donativos ;-). Cada una de estas claves criptográficas suele ir asociada a un monedero de tal forma que al disponer de uno automáticamente ya se facilita una dirección Bitcoin como la descrita. Para entendernos, la clave vendría a ser como un número de cuenta en un banco porque nos va a permitir recibir cobros y pagos. El sistema permite tener multitud de direcciones porque su generación es bastante simple.

Transacciones (cobros y pagos)

Las monedas Bitcoins contienen la clave criptográfica de su propietario. Para poderlas transferir, a la hora de realizar un cobro o un pago, se envía a la red P2P tanto la moneda como la clave para que pueda ser todo verificado. Una vez se comprueba la firma criptográfica y el número de monedas a transferir se acepta y retransmite.

Proceso de comprobación

La red Bitcoin mantiene una lista colectiva de todas las transacciones que son públicas y conocidas. Es lo que se conoce como cadena de bloques. Los bloques se van generando constantemente mediante un proceso que se conoce como mining. Cada bloque nuevo se va añadiendo a la cadena más larga de la que se tiene conocimiento. Para que un bloque sea aceptado como el correcto hay que resolver un problema criptográfico. A medida que hay más y más bloques el problema a resolver se hace más y más complicado. La posibilidad de falsificar esta moneda sólo es posible si se dispone de una potencia de cálculo suficiente como para resolver el enigma matemático. Este hecho parece que tiene una probabilidad muy remota por la dificultad creciente de los problemas a resolver.

bitcoin Características principales

  • Símbolo: Se usa informalmente: BTC.
  • Fracción: Se usa de forma fraccionada con 8 decimales.
  • Banco emisor: Ninguno. Es totalmente descentralizada.
  • Ámbito: Internacional. Concebida para su uso en Internet.
  • Tasa de cambio. Es totalmente flotante y libre sujeta únicamente a la ley de la oferta y la demanda.
  • Número total de Bitcoins: Actualmente, en 2013, hay en circulación unos 11 millones de monedas. En el año 2031 está previsto que se haya generado el 99% del total de 21 millones de monedas que se emitirán.
  • Programación: C++. En código abierto.

 

Físicamente no es necesario un físico para comprender la gestión del dinero físico

¿Quién no conoce el dinero físico?. Se podría decir que absolutamente todo el mundo ha usado la moneda y sabe lo que se puede hacer con ella. Otra cosa bien diferente puede ser que no se conozca, o no se haya tenido nunca, un “Bin Laden“, es decir, un billete de 500 euros. Recibe popularmente este curioso nombre porque se dice del billete, al igual que del famoso personaje, que se sabe de su existencia pero que nadie reconoce haberlos visto.
Actualmente el dinero, a pesar de su extrema utilidad, tiene una serie de importantes problemas que no han sido resueltos en milenios. Todos ellos van asociados a su principal característica: la moneda es una propiedad, un activo físico, que la ostenta su portador y es, por lo tanto, anónima. Son precisamente estas propiedades lo que le hacen que sea extremadamente popular. Aparte de que es muy útil porque se puede utilizar para comprar cualquier cosa.
Con los siglos el sistema tributario ha ido evolucionando. Se ha ido complicando más y más. Pero su principal problema está en su raíz de cálculo. Técnicamente: su base imponible. Casi todos los principales tributos se calculan en proporción a la actividad económica. Al existir dinero físico anónimo automáticamente acaba existiendo lo que se conoce como economía sumergida, el dinero negro. Que no es, ni más ni menos, que las ganancias obtenidas que no han tributado los impuestos que le corresponden.
Para solucionar este importante problema sólo caben dos posibles soluciones:
Cambiar radicalmente la actual estructura impositiva creando nuevos impuestos en los que la base de cálculo no esté ligada a una declaración voluntaria y bien intencionada del contribuyente. Por ejemplo, una declaración de IVA es extremadamente fácil de falsificar para todo lo que son ventas que se han realizado al contado. Entre otras cosas, porque la mayoría tiende a no declarar este tipo de ingresos. En cambio, un recibo de agua, que va en función de un determinado consumo, se paga prácticamente por la mayoría. Su cálculo depende de un consumo bien mensurable y comprobable por las dos partes intervinientes. Y, en el caso de no pagarlo, te puedes encontrar que en poco tiempo te puedes quedar sin suministro. Con el tiempo, será imparable una estructura de impuestos que acabe siendo más eficaz y, a la vez, más justa. Todos los impuestos mal concebidos de raíz creo que tienen los días contados. Entre otras cosas porque está bastante demostrado que un aumento en el tipo impositivo no aumenta su recaudación proporcionalmente. Lo único que crece es la economía sumergida que va asociada a ese impuesto. Los únicos impuestos que acabarán sobreviviendo son los que se puedan comprobar sin género de dudas por las dos partes: administración y contribuyente.
Quitarle el anonimato al dinero para poder registrar absolutamente todas las transacciones económicas que se realicen. Es la otra posibilidad que queda. Para que sea posible habría que convertir todo el dinero físico en dinero virtual. Más que nada porque es tremendamente fácil de controlar todos sus movimientos con potentes ordenadores. Lo que hoy día se aproxima más a esta solución son las tarjetas de débito y de crédito. No son como el dinero físico pero con pocos cambios técnicos se podría conseguir.
calculadora-tipo-tarjeta-de-credito-con-pantalla-invertida-y-panel-solarPara que las tarjetas tuvieran la misma utilidad o, incluso, más convendría añadirles dos importantes nuevas funciones que hoy no las tienen:
– Poder saber el saldo de la tarjeta sin necesidad de ir a un cajero automático o consultar la cuenta en línea.
– Poder realizar pagos y cobros con la tarjeta por contacto o proximidad sin necesidad de que exista una conexión por Internet para verificarla. Por ejemplo, dotándolas de una conexión bluetooth.
Para añadir estas dos nuevas funciones a las tarjetas actuales pienso que se solucionaría fácilmente si a los plásticos actuales les añadiéramos unas mini placas solares, pantalla informativa y teclado. La tecnología del teléfono móvil actual ya ha evolucionado lo suficiente como para que esto no sea imposible de hacer técnicamente. Las tarjetas futuras de plástico, con estas nuevas innovaciones técnicas citadas, van a poder sustituir sin problemas al actual dinero físico.

El monedero virtual

La verdad es que los monederos virtuales (wallet) ya funcionan desde hace bastante tiempo. Los tenemos en muchas webs casi sin que nos demos cuenta de ello. Incluso la cuenta que tengamos en un banco, que la usemos por Internet, se podría considerar como un monedero virtual aunque algo más complejo. Son muchas las empresas que lo facilitan. Ya los hay de todos los tipos y colores. Cada monedero es casi un mundo. Permiten realizar más o menos movimientos económicos complejos según sea la empresa que hay detrás dándole fiabilidad. El problema, quizás, es que no se rigen bajo un patrón único. Cada empresa guarda bajo llave sus principales características para que no se pueda atacar fácilmente.
Un monedero virtual es un conjunto de programas que permiten usar una determinada moneda o unidad de cálculo. Todo monedero debe poder cargarse de dinero y usarlo en cualquier cosa, principalmente para compras. Los primeros tenían unas funciones limitadas a lo que era su uso en ordenadores pero ahora ya se han incorporado aplicaciones que se pueden usar en los móviles y en las tablets. Todos ellos tiene un denominador común: necesitan de una conexión a Internet para poder realizar las transacciones.
google-wallet
Si lo que se desea es organizar una nueva moneda es necesario un monedero virtual que la soporte.
En cuanto a los monederos los hay básicamente de dos tipos:
Unos que serían los que los podríamos considerar como monederos online, es decir, que para que los podamos usar necesitaremos entrar en una determinada web. Como es lógico, la seguridad de nuestro dinero será directamente proporcional a la empresa que lo gestiona. Aunque nos pueda parecer algo imposible, debemos tener muy en cuenta que los mismos bancos o grandes empresas han tenido más de uno y más de dos problemas de seguridad serios. Y es que se trata de algo bien lógico: allí donde se almacena el dinero acudirán los ladrones para intentar llevarse la mayor tajada que puedan.
El otro tipo lo podríamos mal denominar monederos offline. Serían los monederos en los que la aplicación resida en nuestro ordenador o dispositivo. En este caso la seguridad recae en nuestro ordenador y de su vulnerabilidad. Tiene la ventaja que se puede operar sin estar conectado a Internet constantemente usando las aplicaciones que tengamos instaladas. El problema está en que las recargas o pagos de dinero siempre van a acabar necesitando, aunque sea por un momento, la conexión por Internet a la central de datos que valide las operaciones.